Como se dijo en el artículo anterior, publicado por Antonio, el principal cometido de un multimedia radica en la interacción del sujeto con lo que se le está mostrando, esta interacción permitirá que el individuo se sienta parte del producto que se le muestra pero, al mismo tiempo, sabrá que ese programa, sitio web, manual o curso, sólo funcionaran si el participa con el mismo.
Dentro del Elizabeth Flores, nos hace alusión a la mentalidad del sujeto actual, al cual ya no le interesa saber bien algún tema o tardar mucho tiempo revisando una y mil veces un texto que cree no le servirá. Mas bien este texto se enfrenta a los usuarios que no tienen tiempo para nada, o aquellos que les resulta más placentero recurrir a quienes ya han hecho las cosas por ellos y están dispuestos a ser copiados una y mil veces.
Ahora sabremos a qué tipo de personas nos estamos enfrentando, ¿Se tratará de una interacción que le atrae más al lector, o se haba mas bien de una forma de simplificación de tareas y pensamiento?
Sé que el hablar de un multimedia como la aniquilación del pensamiento suena apocalíptico, pero estamos tan lejos de comenzar a hacer programas que estén especializados en la búsqueda de temas o libros, más allá de una simple búsqueda en Google.
Cuando me refiero a bajar en nivel de pensamiento, o simplificarlo, me estoy refiriendo precisamente a lo expuesto en el artículo de Elizabeth, en el cual nos hace hincapié que aún teniendo las herramientas para hacer la vida más fácil del humano, éstas no son utilizadas y aún se siguen yendo por el camino más fácil o aquél que les importa más.
Si bien el Internet nos da muchas herramientas que nos permiten encontrar las cosas más rápido y fácil, no todo lo que se haya en él es confiable o realizado por expertos en comunicación, basta con entrar a sitios de web 2.0, como el “Rincón del Vago” o “Wikipedia”, para darse cuenta que cualquiera puede hablar de lo que sea.
Entonces, se trata de algo semejante a lo que dice Antonio; el sujeto necesita de ser escuchado y estar en contacto con lo medios que le permitan hacerlo, por lo tanto se da a la tarea de hacer algunos cometarios, reseñas, resúmenes, tomar fotografías, para que los demás ya no tengan que hacerlo, pero ahora entra el dilema, ¿Eso que está diciendo o haciendo está bien?, ¿Sabe realmente de lo temas o técnicas?
En el caso de las personas que acuden al curso de lectura rápida que se menciona Rápido a ninguna parte, el ahorro de tiempo y dinero, como lo menciona Antonio, no cuenta, debido a que aún con los sitios que mencionan, los asistentes al curso compran los libros que les piden y van a algunas clases aunque no las utilicen para nada.
La lectura rápida tal y como la plantea la autora, sólo nos sirve para masticar y escupir de manera rápida, pero no para comprender en profundidad qué elementos han sido puestos por el autor de manera intencional, el todo y dirección que le da a su texto, por lo tanto rompe con lo que un multimedia tiene como finalidad, que es, enviar información por distintos sentidos de manera simultanea, y que no pasa con estos cursos de lectura rápida.
Por último, pensemos que se trata de una comunicación en donde debemos poner en común, y no solamente transmitir, en donde el usuario pertenezca al equipo de realización del mensaje y en donde el emisor desaparezca de cierta forma plano y sólo quede el receptor, que al final va a ser quien procese el mensaje y determine si es bueno o no.
martes, 29 de abril de 2008
¿Interactividad o flojera?
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario